
Huí de una casa que no puede contenerme
y del amor que no puedo retener
De mi madre que me persigue aun si consuela a otros.
Corrí fuerte y huí de las calles desobedientes
De la prepotencia del tráfico
Huí de los árboles, del cielo, del sol…
Las gotas empaparon las lagrimas secas
Corrí y corrí, solo me estaba buscando
Maldije a los Ángeles y mire mi infancia
Entonces el suelo se aligeró
y del amor que no puedo retener
De mi madre que me persigue aun si consuela a otros.
De mi padre que duerme
Corrí fuerte y huí de las calles desobedientes
De la prepotencia del tráfico
Huí del ruido y del silencio
Huí de los árboles, del cielo, del sol…
La lluvia empapó mis botas
Las gotas empaparon las lagrimas secas
Huí del miedo y de la muerte
Corrí y corrí, solo me estaba buscando
Huí de las parroquias en las que deje de creer
Huí de los lugares que ya no existen
Maldije a los Ángeles y mire mi infancia
Y me di cuenta, que nada volvería a estar bien.
Corrí y huí de la gente que nunca habla
Corrí hacia el cielo y mantuve mi respiración.
Estaba cerca de mí, cerca de mi muerte y de la tuya.
Cerca de encontrar Lo que me hizo huir
Entonces el suelo se aligeró
La tierra me tomo de sus raíces, me hundio y borró mi nombre
Entonces tope con el cielo…
Olí la carne arder
Olí los huesos podridos
Recordé que venia de la desilusión.
Del sobrecogimiento que produce el temor
Por el misterio del inconciente de las mentiras…
Me detuve.
Aun sigo buscando
Aun estoy huyendo…
Aun sigo buscando
Aun estoy huyendo…