
"Había una mujer que habitaba en la montaña y tenía una vida arreglada. Ésta deseó saber cuántas fueron las llagas que Cristo, nuestro bien, había recibido en su sacratísimo cuerpo, y pidió al Señor con mucha devoción que se revelase. Se le apareció, pues, y le dijo: "Has de saber que las llagas que recibí en mi cuerpo fueron 5.455..."
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